Lo que menos me gusta de la televisión es que de vez en cuando interrumpen los anuncios para echar una serie o una película. Sí, y eso me irrita.
La cosa es que hoy me ha dado por catalogar toda la publicidad, y demostrar que los anuncios más eficaces son los que sale una abuela, señor o señora, vendiendo detergente, siempre que diga la frase: "Mi suavizante lo deja tó del tó mu blanco".
Ejemplo 1: Anuncios de telefonía móvil
Ahora hay un anuncio en el que salen unos tipos de una empresa verde de telefonía móvil, y le preguntan a un ser denominado cerdo que les diga qué es lo que tienen que hacer para ganar más clientes. Es decir, una gran empresa, que se supone que tiene gente hábil, está dirigida por un cerdo.
Lo sé, si yo fuera o fuese cliente de esa compañía, me preocuparía. Si yo fuera o fuese de otra compañía, también me preocuparía (e intentaría no llegar a formar parte de esa compañía). No es que no confíe de la capacidad de gestión económica del cerdo, pero es que además es un cerdo de color verde. ¡¡Verde!!
Luego, en otro de los anuncios con el cerdo de la compañía presente, los seres pseudo-humanos dicen una frase algo así como: "Es hora de que le preguntemos a ver qué tenemos que hacer". Sí, si yo fuera o fuese presidente de una compañía, se me ocurriría preguntarle a los clientes de verdad para ver qué necesitan realmente para estar contentos, en lugar de preguntarle a un ser de cuatro patas. Igual es que le han preguntado a los clientes realmente, yo no me he enterado, y están llamando cerdos a los clientes. Igual es hasta buena estrategia comercial...
Ejemplo 2: Anuncios de productos de limpieza del hogar
Últimamente se está poniendo de moda eso de mostrar el producto del hogar diseñado para tontos: Hasta el hombre de la casa podrá usar el Fairy, o la aspiradora. Y me parece muy bien eso de compartir las tareas domésticas, pero... ¿Por qué en estos anuncios sale siempre la mujer como diciendo: "Qué genial es el aspirador éste que estoy anunciando que hasta el imbécil de mi marido sabe usarlo?"...
Y la cosa es que me preocupa, porque la mujer no se ha dado cuenta de lo idiota que es su marido, que no era capaz de poner ni siquiera una lavadora... Y está orgullosa de él o ello... Y vale que cada vez la especie humana se esté volviendo más estúpida, pero lo de estar orgulloso de ser cada vez más paletos sólo lo había visto en los nativos de EEUU (de algunos, que otros saben andar y hablar al mismo tiempo).
Hala, otro días más ejemplos... que se ha acabado ya la serie...
Lo que todos deseamos es que la selección no hubiera ido al mundial, para que ese dinero que vamos a malgastar se hubiera dedicado al fútbol base y así dentro de unos años, cuando tuviéramos jugadores de verdad, pues llegar, al menos, a semifinales. Además, todo serían ventajas: No se hablaría tanto de fútbol en los telediarios, lo que conllevaría a una nueva generación de personas humanas super-inteligentes. Y darían más tomate por las tardes.
Pero no me refiero a esos deseos, me refiero a otro tipo de deseos como los siguientes:
Deseos de matar y venganza.
Son esos deseos que te surgen cuando usas un ordenador y te sale el ayudante del Güindous. Sí, ya sé que está feo y es malo destrozar cosas, pero hay veces que es mucho más productivo... Y si no, sólo hay que mirar este vídeo....
Perdidicos es una serie en la que unos cuantos seres se pierden en una isla desierta. Es como Gran Hermano, solo que todos se quieren matar entre sí. La cosa es que están muy solos en una isla desierta, y no falta nadie allí: La típica tía buenorra, la típica tía que lo sabe todo, el típico tío floripondio, el típico tío machote (alto, listo, guapo y fuerte), el típico tío loco, el típico niño, el típico padre y un chino-japonés (que no dice nada, porque nadie le entiende).
La serie es de misterio, ya que todo gira alrededor de unos números: 4, 8, 15, 16, 23 y 42. Todo lo que les pasa tiene que ver con dichos números: Desde sueños y visiones hasta casualidades de la vida...
La cosa es que si miras en un mapa, que es eso en donde hay países, y pones dichos numeritos en modo longitud y latitud, o abres directamente cualquier página al azar, sale una isla, que es precisamente la de los perdidicos (eso dicen, que ahora mismo no te puedes fiar de nadie). O es esa isla o es cualquiera de estas que dicen por aquí...
Lo curioso de todo es que de cualquier número y hecho se puede sacar un significado más o menos coherente y estúpido. Por ejemplo, entre otras muchas, todas las leyendas urbanas que salieron con lo del 11S y que relacionaban a Bill Gates y Microsoft con los atentados:
Si en un procesador de textos cualquiera de Microsoft (Wordpad, Word...) se escribe el número de vuelo del primer avión que se estrelló (Q33) y luego se escriben las iniciales de la localización del atentado en ingles (NYC, de New York City), nos da Q33NYC. Se selecciona todo y se cambia la fuente a la llamada Wingdings, y se obtiene toda la información necesaria para saber cuando y cómo iba a ser la catástrofe...
Hala, otro día ya os hablaré de las coincidencias con números satánicos, como eso de 3x2=6 y las ofertas y timos de la telefonía móvil actual y del Carreful...
Hay muchas formas de perder el tiempo, unas más o menos entretenidas, y otras más o menos aburridas. La cosa es que hay un montón de jueguecillos de estos por internet para pasar un rato. Por ejemplo, desde Omepet han lanzado el juego del Quijote, pero en una versión mejorada.
Porque cualquier juego de ordenador actual todo el mundo se elige a los superhéroes que tienen que salvar al mundo, o bien a un pandillero drogadicto que tiene que asesinar, maltratar y violar a todo bicho viviente. Pues bien, en el Juego del Quijote no vas a poder ser ninguno de los dos.
En el juego del Quijote, que se llama La Insula de Sancho, tú eres Sancho Panza. Es más, cuanto más parecido seas en la realidad a Sancho Panza, más fácil lo tendrás en el juego.
La cosa es que si queréis jugar a ser Sancho Panza, podéis visitar la web http://www.insulasancho.com/ , que está muy currado el juego...