De vez en cuando salen canciones que te recuerdan a canciones de toda la vida. Es como si las melodías ya estuvieran en tu mente, y aunque la canción te parezca nueva, la has escuchado durante toda la vida. Ya forma parte de ti (¿a que acongoja?).
Es el caso de la famosa canción del anuncio del Renault Clio (no, la del anuncio ese raro del mono y la ballesta o los chinos cambiándose la cabeza no): La del anuncio de las tres o cuatro piernas y tres brazos.
La canción del anuncio es una versión de la rana esa de los coj... Y su título es Popcorn Song (la famosa Canción de las Palomitas de Maíz). Sí, es la tipica canción que los nacidos antes de 1990 podrán recordar de videojuegos (de dos colores) y más. Y es que prácticamente, cada año salen unas cuantas versiones de la canción.
La original es del año 1969(sí, de hace tropecientos años, en esa página hay una buena lista de versiones), cuando un señor denominado Gershon Kingsley la compuso con un cacharrito electrónico. Luego sacó él mismo y su grupo musicalmente musical (los Hot Butter) otra versión, que es una de las más famosas.
Sin embargo, de la lista de versiones hay algunas que suenan más familiares que otras. Debe ser por la fecha en la que se nos queda grabada la canción. En mi caso, la que más me recuerda a la infancia es la versión de Popcorn Makers (no sé porqué, ya que es una versión de 1972...) y la de Magic Men (que esta sí es de la época en la que ya estaba vivo, que es a partir de 1980 hasta la actualidad). Eso sí, tampoco hay que olvidar algunas versiones bastante buenas y conocidas, como la de Jean Michel Jarre, o algunas realmente sorprendentes como la de Cab City Combo (la versión se llama Indiancorn), o la de Herb Albert & the Tijuana Brass (impresionante).
Y lo malo de todo, es que hay gente que está muy mal de la cabeza con la cancioncita de marras (como las páginas anteriores). Si tú también quieres ser uno de ellos, aquí tienes miles de versiones... Hala, a bailar aserejé eje ejé...
Hay muchos aparatos que son tan comunes en nuestros hogares que no nos damos cuenta de lo importantes que son en nuestras vidas cotidianas. Por ejemplo, qué haríamos sin televisor, teléfono, reloj de pared, macetas, sofás, microondas, teléfono... Simplemente, yo no quiero saberlo.
Y es que ahora mismo puedes hacerte pasar por otra persona por teléfono, y pedirle una pizza margarita con cuatro ingredientes extra. Nadie va a saber nunca quién ha pedido realmente la pizza. O puedes suscribir por teléfono a una oferta de ADSL a tu vecino sin que él lo sepa, y nadie te va a poner ninguna pega.
Y es que dispositivos electrónicos como estos hacen la vida más fácil. Como el sofá y los programas del corazón.
Sí, con ese jueguecillo en Flash no vas a poder comprarte un piso digno con ventanas, puertas y suelo, pero podrás pasar el rato sin pensar que no puedes pagar ni una tienda de campaña.
Eso, otro día más, y ahora pongo otra foto de cuando estuvimos en London, que si no se me quejan...