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Malditos polacos y su notación inversa


Desde hace tiempo la gente me consideraba un tipo raro, cuanto menos extraño.

Es algo que no se puede evitar. Cuando alguien hace cosas diferentes al resto de los seres, se le considera raro, cuanto menos extraño. Eso ya sucedía en tiempos de ir a la escuela, cuando los seres pequeñitos que allí habitábamos en horario escolar aprendíamos matemáticas.

El tener dedos facilitó el aprendizaje de los números y las sumas sin decimales a todos los niños pequeñitos que teníamos dedos. Unos podían contar hasta más de diez, y otros descubrieron que para contar hasta veinte tenían que lavarse de vez en cuando los pies.

Era entonces cuando aparecían dedos de más, que antes no sabíamos que estaban allí. Este repugnante descubrimiento hizo que muchos niños pequeñitos aprobaran matemáticas a la vez que se nos educaba en el campo de la higiene corporal.

La cosa es que llegó el día en el que ya éramos lo suficientemente inteligentes y estábamos suficientemente preparados como para saber que la calculadora es una maquinita que sirve para hacer lo que antes hacíamos con nuestro cerebro. En ese momento todos los adolescentes pequeñitos decidimos dejar de usar el cerebro, para concentrar nuestros breves esfuerzos en utilizar estas máquinas con teclas y botones. El resto de nuestros adolescentes momentos de lucidez se utilizaban en otros fines más vulgares y pervertidos.

Las calculadoras nos sirvieron para convertirnos en hombres a los hombres y en mujeres a las mujeres. Ya no éramos esos idiotas pequeñitos, ahora ya éramos hombres y mujeres capaces de contar hasta 99.999.999 sin ningún error de buffer overflow. El futuro ya estaba aquí.

Había calculadoras de todos tipos, colores y sabores. Calculadoras sin pilas, a energía solar, que sólo funcionaban en días sin nubes y de día. Calculadoras que convertían de euros a pesetas. Calculadoras que convertían de pesetas a euros. Calculadoras que convertían de euros a pesetas y de pesetas a euros. Calculadoras que podían contar hasta 99.999.999 sin ningún error de buffer overflow.

Cada uno tenía su calculadora, personalizada con chuletas de lengua inglesa o lengua española por detrás. Esto demuestra que hay que ser muy estúpido como para usar una calculadora en los exámenes de lengua española y lengua inglesa, pero era algo que, después de haber descubierto que las calculadoras te podían ayudar a aprobar las matemáticas, no sabíamos que era un acto inútil para tal fin. Como ya he comentado, con el uso de las calculadoras dejamos de usar el cerebro. Hahaha...

Como he comenzado diciendo, cada uno tenía su calculadora. Por aquel tiempo, las calculadoras Casio eran lo más. Hoy en día cualquier lavadora tiene más potencia de cálculo, y es capaz de centrifugar la ropa después del aclarado, cosa que una calculadora Casio no es capaz.

Por mi parte, la gente me consideraba un tipo raro. Mi calculadora no era normal. Era capaz de contar hasta más de 99.999.999 sin buffer overflow. Y no tenía el símbolo "=". La gente me consideraba un tipo muy raro.

Mi calculadora utilizaba la Notación Polaca Inversa (NPI, que también puede traducirse como Ni **** Idea). Esta notación era tan especial que en Inglaterra la llamaban de otra forma (Reverse Polish Notation, o lo que es lo mismo, RPN). Era bonito ver como la gentecilla ponía 2+3 y le salía 137.

Tenías que utilizar el poco cerebro sano que te quedaba para hablar y andar al mismo tiempo para saber usarla. Por ejemplo, para sumar 2+3 y que no te saliera 137 había que hacer: 2 Enter 3 +. Y te daba 6. Digo... 5.

Esta notación tan polaca y extranjera podía ser un poco dificil al principio, pero cuando las operaciones eran muy complejas y ya le habías pillado el truco era mucho más fácil, rápido y eficiente. Que sí, que es verdad.

Incluso llegaba el día que al usar la NPI de forma frecuente dejabas de saber utilizar las calculadoras normales. Era entonces cuando la gente te decía que eras un poco tonto. Es lo que tiene el no tener NPI.

La cosa es que ahora de vez en cuando tengo que usar la calculadora del Güindous. Sólo tiene ocho numerillos en las teclas, pero no tengo NPI en ella. Constantemente me equivoco sumando y restando. Más restando, que es como sumar pero al revés.

Buscando por ahí, resulta que hay un montón de cuatro ojos con chepa que han inventado calculadoras con NPI de diferentes sabores y olores [Win XP - 1] [Win XP - 2] [J2ME - 3]. Ahora soy feliz, y sigo siendo denominado raro, cuanto menos extraño.
fresquideliciousdiggtechnoratiyahoomeneame
03-02-2007 | 0 Respuestas | Enviar


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