Estos días no tengo tanto tiempo para escribir, en primer lugar porque tenemos mucho trabajo, y en segundo lugar, porque no tengo muy buena conexión a Internet, y eso tira un poco para atrás... De todas formas, estoy escribiendo algunas cosillas sueltas que iré poniendo aquí. La verdad es que no sé para qué escribo esto si nadie me lee.
Bueno, como iba diciendo, la historia de hoy es una historia basada en hechos reales. Es la historia de una abuelita y cómo fue atracada por un criminal en plena calle. Y digo que es real porque ha pasado de verdad. Una de las protagonistas ha sido mi hermana, y no, ella no es la criminal.
Resulta que iba andando por la calle cuando vio una abuelita, que estaba sentada en la calle, medio llorando. Como tiene buen corazón, se acercó lentamente para ver qué le pasaba a la abuelita, y de paso ayudarla a levantarse:
- Hola, ¿La puedo ayudar? ¿Está bien? ¿Qué le ha pasado?
- Ayy... (entre sollozos), que me acaban de robar...
- ¿Pero está bien? ¿Cómo ha sido?
- Ayy... (entre sollozos) Que ha venido un joven por detrás, y me ha dado un tirón en el bolso... Ayy (entre sollozos)...
- Uy, ¿Pero está bien? ¿Le duele algo?
- Ayy... (entre sollozos), no, no... estoy bien, pero es que me han robado el bolso... Ayy... (entre sollozos)
- Pues déjeme que la ayude, y que la acompañe a comisaría para que ponga la denuncia...
- Uy uy uy ... (entre sollozos ya no, ahora la abuelita, de repente, se empieza a descojonar de la risa)... Uy uy... a la policía no, a la policía no...
- Pero mujer, tendrá que denunciar que le han robado el bolso,... (la abuelita se sigue descojonando)...
- Uy uy uy... no no... a la policía no...
- Y además, tendrá que denunciar si llevaba documentación, tendrá que anular las tarjetas... (aquí mi hermana se asustó un poco, porque pensaba que la abuelita estaba un poco loca)...
- Uy uy uy, no, no, tranquila... (entre risas, la abuelita partiéndose de la risa)... No te preocupes, si la documentación la llevo aquí en el bolsillo... Lo que pasa es que se me ha muerto el gato...
- ¿Eing? (mi hermana ahora tiene más miedo: Se confirma que la abuelita está loca, y quién sabe si es una psicópata en potencia)...
- Sí, que se me ha muerto el gato... Y como me daba no sé qué tirarlo directamente a la basura, pues iba a enterrarlo al Parque Grande... ¡¡¡¡Y lo he metido dentro del bolso para que no lo viera nadie y no se asustaran!!!!
No me extraña que la abuelita se descojonara pensando en la cara que pondría el ladrón al abrir el bolso. Si es que el mundo del robo está últimamente muy mal... Por favor, si alguien ha robado un gato muerto, que lo devuelva (o que lo entierre en el Parque Grande junto a un árbol)...
Y de esta bonita historia puedo sacar una moraleja, que más que una moraleja es una pregunta de las que no me dejarán dormir por la noche: ¿Cuántas abuelas han enterrado a sus mascotas en el Parque Grande de Zaragoza? La respuesta, si es que alguien la puede encontrar, en el próximo capítulo... |